Cuando el líquido y la botella están girando hay, además de la fuerza de gravedad, otras fuerzas que hacen que cambie la forma de la superficie. Si te pudieras hacer pequeño y estuvieras en la botella girando junto con ella y el líquido, experimentarías la sensación de una fuerza horizontal dirigida desde el centro hacia afuera. A esa fuerza se le llama centrífuga. La fuerza centrífuga sobre un punto dado depende de la velocidad de rotación y de la distancia a la que se esté del eje de rotación.
Cada flecha blanca representa la suma de las dos fuerzas anteriores; es la fuerza resultante de la combinación de gravedad y fuerza centrífuga. La superficie del líquido en cada punto es perpendicular a esta fuerza. A la curva que resulta, marcada con la línea blanca, se le llama parábola. La superficie del agua es un paraboloide. Cuando la velocidad de rotación es mayor, también lo es la fuerza centrífuga en cada punto, excepto en el eje, ahí siempre es cero. Al crecer la fuerza, la pendiente de la parábola en cada punto aumenta y la forma de la superficie, que siempre es un paraboloide, se hace más aguda.
RETORNO a Cómo hacer superficies curvas
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Centro de Ciencias Aplicadas y Desarrollo Tecnológico, UNAM, México |